A Guismo se le mueve un diente de la mandíbula inferior. El veterinario me dijo en su día que lo raro es que no se le haya caído ningún diente hasta ahora. No porque tenga problemas dentales (de hecho, según el propio veterinario, el perro tiene la boca sanísima), sino porque Guismo tiene la mala costumbre de arrancar todos los matorrales que se encuentra por delante cada vez que se va con mi padre de caza, no importa el diámetro del tronco. Y dado que los perros no tienen manos con las que asir las cosas, los arranca con los dientes.

Estamos todos un poco tristes en casa, porque Guismo se nos hace mayor. No es que sea excesivamente viejo (aún no ha cumplido 8 años), pero ya va entrando en la era de los Piensos Senior Para Animales De Compañía. Claro que Guismo nunca ha comido demasiado pienso (ni siquiera de cachorro, cuando no había probado nada más que leche; hay que ver lo cabezones y sibaritas que salen algunos perros); pero sólo de pensar que alguna vez tendremos que comprarle pienso para perros vejetes, nos entra yuyu. Guismo sigue siendo igual de hiperactivo que siempre, pero supongo que algún día dejará de correr y saltar con la misma alegría de ahora. Eso también nos da yuyu sólo de pensarlo.

Sin embargo, a Guismo todo eso de los Piensos Senior le da lo mismo (probablemente porque a él todo tipo de pienso le sabe igual de asqueroso, y se lo va a comer igual de mal). A él lo que le importa es que aún no ha conocido un amor con el que consumar su pasión perruna. No por falta de perritas simpáticas (que las hay a montones en el barrio), sino por culpa de los dueños, que somos así de malos: no queremos sobrepoblación canina. Y el pobre pensará que se le está pasando el arroz; claro que es normal: con tanto Pienso Senior...